Ventanas de entrega que sí sirven: ni tan anchas que estorben, ni tan finas que fallen
Prometer entre 8 de la mañana y 8 de la noche no ayuda a nadie. Prometer a las 3 en punto te rompe la ruta. Aquí el punto medio que baja fallidas.
9 de septiembre de 2025 · 6 min de lectura
La ventana de entrega es la promesa de cuándo llegas. Y casi todas las PyME la fijan mal en una de dos direcciones: o dan una ventana tan ancha que el cliente no puede planear su día y se va, o prometen una hora exacta que la primera falla de tráfico rompe. Las dos generan la misma factura: entregas fallidas, que son la fuga más cara de la última milla.
Por qué la ventana mueve tanto dinero
Cada entrega fallida te cuesta casi el doble: ya pagaste el kilómetro y el tiempo del repartidor para llegar a una puerta donde no había nadie, y tienes que volver a pagarlo. La ventana bien comunicada es la palanca más barata que tienes para que sí haya alguien cuando llegas.
| Ventana | Qué le pasa al cliente | Qué le pasa a tu ruta |
|---|---|---|
| Todo el día (8-20 h) | No planea, se va, no recibe | Fallidas altas por ausencia |
| Hora exacta (15:00) | Espera puntual | Una demora rompe todo lo siguiente |
| Franja de 3-4 h (mañana/tarde) | Planea sin encadenarse | Aguanta imprevistos sin fallar |
| Aviso una hora antes | Se acomoda para recibir | Confirma presencia antes de llegar |
Cómo armar una ventana que sí sirve
- 01Ofrece franjas de 3 a 4 horas (mañana o tarde), no una hora exacta ni el día completo.
- 02Amarra la franja a tus zonas: si el martes te toca el norte, la ventana de esa colonia es martes por la mañana.
- 03Confirma la presencia del cliente la noche anterior; si no responde, no salgas a ciegas.
- 04Avisa una hora antes de llegar para que se acomode y esté en la puerta.
- 05Mide el cumplimiento de la ventana por zona: si la incumples seguido, la promesa se vuelve mentira y el cliente deja de esperarte.
La ventana no es un adorno de marketing: es una herramienta de ruteo. Cuando la amarras a zonas fijas, dejas de cruzar la ciudad para cumplir horas imposibles y de paso llenas mejor la unidad porque juntas todos los pedidos de esa franja.
Comunicar la ventana es lo que baja las fallidas
En NovaLab tratamos la ventana como parte del costo por entrega, no como una cortesía. La mayoría de las fallidas no son por mala suerte: son por una promesa vaga que el cliente no pudo planear. Fijar la franja correcta y avisar antes de llegar es la palanca más barata que existe para bajar el reintento, el gasto más caro de tu última milla.
Referencias
- — AMVO — Estudio de Venta Online, expectativas de entrega del comprador mexicano.
- — INEGI — Encuesta Origen-Destino y patrones de movilidad urbana.
- — SICT — logística urbana de última milla, eficiencia de reparto en ciudad.
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